DOMINGO DE PENTECOSTÉS
Solemnidad
Misa de la vigilia
Esta misa se dice en la tarde del sábado, antes o después de las primeras Vísperas del domingo
de Pentecostés.
Antífona de entrada (Cf. Rom 5, 5; 8, 11)
El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu
Santo que habita en nosotros. Aleluya.
Se dice Gloria.
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno,
que has querido que el Misterio pascual
se actualizase bajo el signo sagrado de los cincuenta días,
haz que los pueblos dispersos en la diversidad de lenguas
se congreguen, por los dones del cielo,
en la única confesión de tu nombre.
Por nuestro Señor Jesucristo tu hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
O bien:
Dios todopoderoso, brille sobre nosotros el resplandor de tu gloria y que tu luz fortalezca, con la iluminación del Espíritu Santo, los corazones de los renacidos por tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo tu hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Lecturas correspondientes al día de la solemnidad.
Se dice Credo.
Oración sobre las ofrendas
Colma, Señor, estos dones
con la acción santificadora de tu Espíritu,
para que se manifiesta, por medio de ellos,
aquel amor de tu Iglesia
que hace brillar en todo el mundo
la verdad del misterio de la salvación
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio propio (de la Misa del día)
Indicaciones para el uso de las plegarias eucarísticas I, II y III en la misma página del prefacio.
Antífona de comunión (Jn 7, 37)
El último día de la fiesta, Jesús en pie gritó: «El que tenga sed, que venga a
mí y beba». Aleluya.
Oración después de la comunión
Estos dones que acabamos de recibir, Señor,
nos sirvan de provecho,
para que nos inflame el mismo Espíritu
que infundiste de modo inefable en tus apóstoles.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Se puede utilizar la fórmula de bendición solemne (n. 10).